‘Lost Rewatch': Diez años después

LOST

¿Cómo rendir homenaje a una serie que tanto nos dio durante los seis años que estuvo en antena? ¿Cómo resumir el impacto que tuvo en nuestras vidas y en las de otros muchos que, sin saberlo, tanto deben a la serie que marcó cómo vemos, seguimos y vivimos las series hoy en día?

Podríamos volver a escribir sobre cómo, al margen de las virtudes (muchas, a nuestro juicio) de la serie, su gran hallazgo fue atrapar a sus espectadores como tal vez ninguna otra lo hizo antes ni tampoco lo hará después. Podríamos escribir sobre la experiencia Lost, que iba mucho más allá de esperar con pasión cada episodio, que no se acababa con el fundido a negro y los créditos. Saltábamos entonces a blogs, foros, podcasts y chats (no, no había Twitter, chavales; llegó unos años después y al principio había que buscarse la vida) a la caza de respuestas, claves, explicaciones o simplemente para compartir el tan habitual “¿pero qué c***?” con que nos dejaba casi cada entrega. Lost creó una comunidad de millones de locos cuya locura sabiamente premiaban sus creadores dándonos más y más carnaza.

Podríamos escribir sobre esto, sobre la ciencia y la fe, sobre el “live together, die alone”, pero odiamos ser redundantes. Casi todo se ha dicho o escrito ya, y (probablemente) mucho mejor. Durante su emisión escribimos mucho sobre la serie, y obviamente también sobre su final, que nos maravilló y que explicamos a los que no se enteraron muy bien de qué pasó en ese último episodio. En palabras de Kalimero, cuyo homenaje a este décimo aniversario os recomendamos:

Ni están todos muertos ni es un sueño de Jack, de verdad, dejadlo ya.

También hubo muchos espectadores sin problemas de comprensión audiovisual enfadados con cómo acabó la serie. A ellos les proponemos que le echen un vistazo a este texto de Therese Odell, del que dejamos aquí un extracto:

Lost’s biggest mystery never was what the island was, or where the island was, or why these people couldn’t escape this wacky place; the biggest mystery was who each of these strangers were as individuals, and how they would become so crucial to one another’s lives (and ultimately, their afterlives). Lost was a rumination on the nature of human relationships in a post-9/11 landscape, and how despite all the terror and horror and uncertainty that we face, despite all of our unanswered questions about why we are here, we still long to connect with each other. We yearn to find purpose.
[...]
If you expected a neat answer as to what the island was and why it was special, you were going to be disappointed in the finale that focused more on giving the characters some semblance of closure. Ultimately, the island’s purpose was to bring the characters together and through its mysteries, offer them an opportunity to resolve their issues and find salvation, and ultimately to find peace.

Para los interesados en leer más sobre la serie y más artículos-homenaje diez años después de su estreno (el 22 de septiembre de 2004), aquí recopilan unos cuantos. Y en este otro Kristin Dos Santos explica qué es la Isla y qué pasaba de verdad en ella.

O también podéis leer el artículo de Pedro Jorge Romero sobre el final de la serie, tan acertado y hermoso ahora como cuando lo escribió, allá por 2010. Íbamos a incluir aquí un extracto, pero es difícil seleccionar sólo una parte. Es mejor que lo leáis entero.

Y entonces, ¿cómo vamos a rendir homenaje a Perdidos? De la mejor manera que se nos ocurre: volviendo a verla entera, desde el principio. Será curioso revisarlo todo sabiendo cómo acaba el viaje. En un principio pensamos en seguir el calendario original de emisión, pero eso nos llevaría seis años, así que veremos un episodio por semana (o dos, en caso de que sea doble). También pensamos en hacer una pequeña reseña de cada uno, pero nos hemos decantado por algo más abarcable: de cada episodio destacaremos una imagen y una frase o diálogo y recopilaremos los artículos aquí. En ocasiones texto y foto pertenecerán a la misma secuencia. En otras, no.

Empezamos ahora, por el principio. Con el ojo de Jack.

‘Lost Rewatch’ – Temporada 1, Episodio 1 – Pilot (part 1)

Jack's Eye Lost

HURLEY: Hey! What’s your name?

JACK: Jack!

Hogwarts es Poudlard y otros cambios de Harry Potter en Francia

Alnwick Castle

Foto: Andrew Cheal Photography

La imagen de arriba corresponde al Castillo de Alnwick, en Northumberland (Reino Unido), que sirvió de inspiración para recrear la Escuela Hogwarts en la adaptación al cine de la serie de Harry Potter. También ha servido de gancho a El País para publicitar en la portada de su web un reportaje titulado Castillos de cine en el que se habla de Versalles o la abadía de El nombre de la rosa, entre otros lugares que sirvieron como set de rodaje o de material para recrear los escenarios de varias películas. Uno de esos sitios es el Castillo de Alnwick, y de él y de Harry Potter habla este reportaje (a saber por qué empieza con la segunda película, como si el personaje o la propia escuela no hubiesen estado ya en la primera), en el que se puede leer esto:

Obligado a pasar sus vacaciones en casa de sus tíos, Harry recibe la visita de un elfo que lo pone en guardia contra un peligro que amenaza el internado de Poudlard…

Un momento. ¿Poudlard? Será un error. Lo paso por alto y sigo adelante. En el siguiente párrafo, esto:

Poudlard es un castillo invisible para los moldus, los no magos…

¿Otro Poudlard? (quedan dos más, incluido un Poudlard Express) ¿Y ese moldus?

Ahí es donde paré para buscar qué demonios era eso de Poudlard, porque estaba claro que era un error, ¿no?

poudlardPues no. Así es como se llama Hogwarts en la edición francesa de los libros de Harry Potter. No es el único cambio. Las casas se llaman en francés Gryffondor, Poufsouffle, Serdaigle y Serpentard (en lugar de Gryffindor, Hufflepuff, Ravenclaw y Slytherin) y hasta a Severus Snape le han cambiado el nombre por Severus Rogue.

Buceando un poco, parece que todas ellas (e imagino que alguna más, aparte de cambiar muggles por moldus) fueron decisiones de Jean-François Ménard, traductor al francés de las obras de J. K. Rowling. Siempre es complicado determinar qué se traduce y qué no, sobre todo si hablamos de obras con una terminología tan singular como el universo de Harry Potter, pero no sé por qué Ménard dejó muchos nombres (tanto de lugares como de personajes) tal cual y otros los adaptó a su lengua, aunque viendo lo que hizo con Hogwarts puedo imaginármelo.

Ménard descompuso la palabra en hog (cerdo) y warts (verrugas) y las tradujo. Como no le gustó demasiado el resultado, convirtió las verrugas en piojos y el cerdo en bacon. De ahí salió Poux-de-lard, que terminó siendo Poudlard. La misma operación la repitió con los nombres de las casas (quien quiera curiosear un poco puede pasarse por la Enciclopedia Harry Potter en francés, donde aclaran éstas y otras cuestiones).

¿Qué es preferible: dejar los nombres tal como vienen en el original o adaptarlos en la medida de lo posible a la lengua de destino? Según los casos. Si hablamos de Snape o de los nombres de las casas, que encierran en sí mismos significados adicionales, tal vez sea mejor traducirlos. Pero en el caso de Hogwarts, palabra escogida por Rowling por su mera sonoridad (en realidad es una planta), no sé si tiene mucho sentido traducirlo como “los piojos del bacon”.

Lo único que tengo claro es que el que tradujo el texto de Lonely Planet (que es la fuente original) para publicarlo en El País no terminó de hacer su trabajo.

El ‘hype’ y los ‘Guardianes de la Galaxia’

hypeCuantas más ganas tengo de algo, más probable es que me decepcione. La lista de películas que esperaba con ansia y que me defraudaron es larga, e incluye adaptaciones literarias (El Señor de los Anillos I, que se arregló con la versión extendida y definitivamente con la II y la III; el Hobbit ni la menciono), secuelas (El diario de Bridget Jones 2), precuelas (el Episodio I de Star Wars, que terminó siendo… La amenaza fantasma) y buena parte de la filmografía de Harrison Ford, por no entrar en demasiado detalle.

Es muy difícil controlar las expectativas que uno tiene sobre algo, y es aún más difícil hacerlo cuando el hype ajeno te bombardea por doquier. Por alguna que otra mala experiencia (Los Soprano y Mad Men, que he intentado ver en dos ocasiones y no he pasado del tercer episodio en ninguno de los cuatro intentos) sé que no debo fiarme demasiado de la masa, aunque esa misma masa acierte en ocasiones (True Detective, que es una maravilla, o Sherlock, que empecé a ver como un año después de la segunda temporada porque no me fiaba del aplauso unánime y… bueno, es Sherlock; algún día terminaré el texto que tengo por ahí empantanado).

Pero a veces no puedes evitarlo y te crees lo que dicen los demás. Me pasó con Los Vengadores, a la que además tenía muchas ganas. Durante días leí a muchos hablando sobre lo magnífica, apabullante, perfecta y ponga-aquí-lo-que-quiera que era. Cuando al fin pude ir a verla, esperaba que fuera todo eso que decía la gente. Y no. Era muy buena, pero no tanto. Me entretuvo, pero no emocionó, y eso me dio rabia (mi impresión, curiosamente, mejoró mucho cuando la volví a ver en casa; entonces sí percibí, entre otras cosas, esa sensación de peligro (*) que no noté en el cine).

Guardians of the GalaxyCon Guardianes de la Galaxia me ha pasado algo similar. Lo curioso es que ésta ni tenía ganas de verla, pero digamos que el marketing funcionó. Y las críticas unánimes, los comentarios en Twitter, los “es más grande que la vida”… En definitiva, que cuando fui a verla esperaba algo mucho mejor de lo que me encontré. Igual cuando la vea de nuevo dentro de un tiempo en casa me gusta más, pero tras el primer visionado me pareció muy normalita.

No es fácil introducir a personajes de los que poco sabe el espectador medio, y por eso habría preferido un primer acto un poco más largo, más pausado (si van a inspirarse en Indiana Jones, también podrían haber recordado que nunca encuentra el objeto de turno al principio de la película, por ejemplo), con una presentación apropiada de los personajes, con una historia un poco menos confusa, unos malos que aportasen algo (todo el bando enemigo es un parche desaprovechado)… En definitiva, que me importase lo que me estaban contando y lo que le pasase a la gente que sale en ella. Salvo las dos secuencias del principio (el niño y los créditos) y la del final (por si acaso, no contaré cuál; los que la habéis visto sabéis de qué hablo) y algún que otro chiste, la verdad es que la película no me interesó demasiado.

Como digo, quizás cuando la vuelva a ver me gusta más. Lo que sí tengo claro es que no es mejor que Los Vengadores.

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(*) Aunque uno tenga la certeza de que los buenos van a ganar, debe pensar, sentir que pueden perder. Si no, ¿qué sentido tiene?

¿De qué va ‘The Leftovers’?

Leftovers - Guilty remnants

El que vea The Leftovers pensando que trata de gente que desaparece y misterios, debería dejar de ver la serie porque no trata de eso. Sería algo parecido al que ve Lost pensando que va de gente que está en una isla porque se estrella su avión y pasan cosas misteriosas. O el que ve Fringe pensando que es ciencia ficción, cosas raras y efectos visuales.

Ninguna va de eso.

De lo que van es de relaciones entre personas, amor, odio, lágrimas, risas y corazón, mucho corazón. Si os quedáis en los misterios, los efectos, las cosas raras y demás, arañaréis sólo la superficie y os estaréis perdiendo muchas cosas.

El Gris, coautor de este blog, en Twitter.

Poco tengo que añadir.

“O Captain! My Captain!”

Dead Poets Society

In my class, you will learn to think for yourselves again. You will learn to savor words and languages. No matter what anybody tells you, words and ideas can change the world. I see that look in Mr Pitts’ eyes like ’19th century literature has nothing to do with going to business school or medical school’, right? Maybe. You may agree and think ‘yes, we should study our Mr. Pritcher and learn our rhyme and meter and go quietly about the business of achieving other ambitions’. Well, I have a secret for you. Huddle Up… Huddle UP! We don’t read and write poetry because it’s cute. We read and write poetry because we are members of the human race. And the human race is filled with passion. And medicine, law, business, engineering, these are noble pursuits and necessary to sustain life. But poetry, beauty, romance, love, these are what we stay alive for. To quote from Whitman, “O me! O life!… of the question of these recurring, of the endless trains of the faithless… of cities filled with the foolish. What good amid these, O me, O life? Answer. That you are here, that life exists, and identity; that the powerful play goes on, and you may contribute a verse”. That the powerful play goes on and you may contribute a verse. What will your verse be?

Dead Poets Society (El club de los poetas muertos)

Descansa en paz, Robin Williams. Gracias por todo, por las risas y también por las lágrimas.